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viernes, 30 de abril de 2010

"Nadie influye más sobre la calidad del compromiso de un empleado que su jefe inmediato. Las personas ingresan a las empresas pero abandonan a los jefes", sentencia Ángela Ossa, presidenta de la consultora internacional Target DDI, para referirse al principal motivo que impacta en un mal clima laboral al interior de las organizaciones.

La responsabilidad está en el líder y para desarrollar un óptimo ambiente de trabajo se requiere de jefes visionarios, que vean las competencias de sus trabajadores y los pongan en el puesto correcto, de acuerdo a las habilidades y motivaciones que cada empleado tiene con el trabajo y la empresa.

"Es necesario un jefe que enseñe, entrene, que escuche, que dé coaching y que haga que su equipo se desarrolle. Hay que avanzar hacia una cultura organizacional de compromiso y confianza, donde los profesionales no se sientan atemorizados a expresar sus ideas", señala Ossa.
Así, el reconocimiento y la equidad también resultan ser temas claves a desarrollar, por medio de prácticas que fomenten una relación de trabajo justa y transparente.

Más crecimiento
La rentabilidad de las mejores compañías para trabajar es dos y hasta tres veces más que las empresas que no desarrollan un óptimo ambiente de trabajo.
"Son más competitivas y proyectan una imagen saludable, ya que los trabajadores protegen a su organización, se sienten parte importante de ella", comenta Rodrigo Garib, director de Great Place to Work® Institute Chile.

Un ejemplo concreto es lo que sucede en el retail, donde existe una cifra significativa respecto a robos y pérdidas anuales. "Esa cifra cae drásticamente en las empresas que cuentan con un buen clima laboral, llegando hasta a un 50% menos en cuanto a esas pérdidas", acota Garib. Y agrega que la base está en las confianzas recíprocas que se establecen entre los empleados y la compañía. "En general vamos por un buen camino, se ha generado una conciencia importante, pero aún falta darse cuenta que los temas blandos son cruciales", dice.

Vía: psicólogosOrganizacionales

Yulie Cabezas
Tutora Ayudante

martes, 26 de mayo de 2009

Enfadarse puede ser bueno para el trabajo.

Enfadarse en el trabajo parece no ser tan malo como pudiéramos pensar. De hecho, tal como señala un nuevo estudio, hasta puede ayudar a ascender en la carrera profesional.

Reprimir nuestras emociones, dicen los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard, no sólo podría dañar nuestras carrera, también podría ser un obstáculo para alcanzar la verdadera felicidad. Sin embargo, la furia descontrolada, aseguran los científicos, es destructiva.

Tras un seguimiento de 824 hombres y mujeres desde 1965, los investigadores encontraron que los que reprimían su frustración eran tres veces más proclives a admitir que habían llegado al tope de sus carreras y a aceptar que estaban desilusionados con su vida personal.

La gente piensa que el enojo es una emoción terriblemente peligrosa" dice el profesor George Vaillant, psiquiatra que dirigió el estudio. "Y se nos dice que practiquemos el pensamiento positivo". Pero descubrimos que este enfoque es autodestructor y eventualmente es una negación perjudicial de una realidad atroz", agrega.

Según el investigador las emociones negativas como el miedo y el enojo son innatas y son de una gran importancia, "y a menudo son cruciales para la supervivencia" afirma. "Los experimentos han demostrado que las emociones negativas limitan y enfocan nuestra atención, de manera que podamos concentrarnos en los árboles en lugar del bosque", añade.

Vaillant es muy crítico con los medicamentos que estabilizan el ánimo y suprimen el enojo y con el creciente mercado de las asesorías y clases para controlar el enfado. Cree que, aunque las exhibiciones incontroladas de enojo son destructivas, el aprender a canalizar positivamente nuestro enfado juega un papel fundamental en nuestro bienestar.

"Internalizar esta emoción puede causar depresión, problemas de salud y dificultades para comunicarse con los demás", afirma. "Todos sentimos enojo" explica, el investigador. Pero "los individuos que aprenden a expresar esta emoción y al mismo tiempo pueden evitar las consecuencias explosivas y autodestructivas de la furia desenfrenada, pueden lograr algo increíblemente poderoso en términos de crecimiento emocional general y salud mental".

"Si aprendemos a definir y a controlar estas habilidades, podemos utilizarlas para lograr muchos beneficios". Tal como explican los expertos, estas habilidades requieren el control de la agresión y la seguridad. "La gente que es segura de sí misma es capaz de mantenerse firme y al mismo tiempo de permanecer respetuosa" afirma Ben Williams. "Esta es la forma de ganar el respecto de nuestros compañeros y significa que estamos en una buena posición cuando llega el momento de las promociones" expresa el experto.

Fuente: Psicologos Organizacionales.

Enviado por: Yulie Cabezas.

Tutora Ayudante.

jueves, 24 de julio de 2008




El 73% de los trabajadores padece estrés en el ámbito laboral y tres cuartas partes de ellos tienen problemas de salud derivados de esta situación. Además, el 71% dice “sentirse quemado” por el trabajo y un 26% presenta riesgo de acoso y desempeñan su trabajo en un ambiente hostigador. Un 15% han sido víctimas puntuales de situaciones de acoso moral y un 2% son víctimas de acoso severo.
Los datos, que forman parte de un estudio realizado por el Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT, revelan, además, que cada vez son más frecuentes las situaciones de violencia verbal en el ámbito laboral. Los riesgos psicosociales se producen, sobre todo, por una mala organización del trabajo y por un deficiente estilo de mando, en el 75% de los casos éste es autoritario. El problema de fondo es que en las empresas siguen primando los intereses económicos a la satisfacción o el bienestar de sus trabajadores.
La Estrategia Comunitaria de Salud y Seguridad en el Trabajo (2007-2012) establece que las políticas de prevención si quieren tener éxito deben centrarse en la organización del trabajo y en el diseño de los lugares de trabajo, especialmente, en la prevención de los riesgos emergentes como los ergonómicos, los musculo esqueléticos y los riesgos psicosociales.
Estrés, acoso, “burnout” o síndrome del quemado, ansiedad y depresión han pasado a formar parte de nuestro vocabulario vinculado con el entorno laboral ...
Un estudio del Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT, que analiza más de 4.000 puestos de trabajo, en diferentes áreas de actividad (hostelería, textil, enseñanza primaria y secundaria, atención primaria y especializada, cerámica, industria cárnica, seguridad privada, teleoperadoras y telecomunicaciones), revela que el 73% de los trabajadores padece estrés por distintos factores: tener una carga mental alta; carecer de autonomía a la hora de realizar su tarea; no tener definida su actividad en el puesto de trabajo; desarrollar un contenido de trabajo pobre o inferior a su capacidad; sentir inseguridad respecto a las condiciones de su trabajo y al futuro; o a padecer unas deficientes condiciones ambientales en su puesto de trabajo.
Además, las tres cuartas partes de los trabajadores que sufren estrés han visto empeorar su salud física y psicológica. Las dolencias más exteriorizadas son: fatiga, dolor de cuello, de cabeza, irritabilidad, sensación de agobio, dificultad para dormir y concentrarse, y problemas oculares.
El estudio revela, también, que el 71% de los trabajadores “está quemado” Existen consecuencias tanto físicas (cefaleas, dolores musculares, fatiga crónica, molestias gastrointestinales…) como psicológicas (frustración, irritabilidad, ansiedad, desconcentración…) y organizacionales (disminución del rendimiento, absentismo…) relacionadas directamente con el burnout.
Los síntomas que más frecuentemente se reconocen por los encuestados son:
  • Sensación de cansancio y fátiga. 39%
  • Sentirse tenso e irritable: 31%
  • Sufrir dolor de cabeza: 30%
  • Sufrir molestias en el cuello: 29%
  • Tener sensación de agobio: 28%
  • Le cuesta conciliar el sueño: 28%
Ciertas conductas que padecen los trabajadores en el lugar de trabajo, y que pueden ser causa de dismnución de la salud son: hablar a gritos, criticar la vida privada, ser amenazado, ser ignorados, ser asignados a lugares aislados.
Un 26% se encuentra en riesgo de acoso, pues desarrolla su trabajo en un ambiente "hostigador". Un 2% de los trabajadores encuentados son víctimas de acoso moral en el trabajo de manera permanente y un 15% reconocen haber sido víctimas puntuales. Respecto a la forma del acosador, el 43% de los trabajadores ha sufrido abuso por parte de sus superiores.
Si tenemos en cuenta los trabajadores que han estado de baja y han sufrido conductas de acoso encontramos que:
  • el 55% manifestaba que tenía que soportar un comportamiento vejatorio mediante gritos.
  • el 38% sentía que su trabajo se evaluaba de manera imparcial e injusta.
  • el 35% tenía que soportar una sobrecarga excesiva de trabajo.
  • el 31% era controlado de manera estricta en sus horarios y pausas.
el hecho de ser sometido a este tipo de comportamientos, hace mela en la salud de los trabajadores, que hace que caigan en un estado de depresión.
Otro motivo de deterioro en la salud y puede llevar a una baja es el hecho de tener que trabajar en un ambiente donde la violencia -verbal o física- es habitual. Así, de los trabajadores que tenían una baja por depresión, el 26% había sufrido algún tipo de violencia verbal, el 23% ha sufrido agresiones físicas, el 35% se ha visto sometido a comportamientos de intimidación y amenazas y el 32% ha sido objeto de comportamientos de acoso moral.
Es constatable, además, que cada vez es más frecuente la violencia en los lugares de trabajo, sobre todo lo que se refiere a agresiones verbales, amenazas, insultos o malos modos. Y que las empresas no están preparadas para la resolución de conflictos. El 33% de ellas aplaza su actuación, dejando que el conflicto persista y un 12% de los trabajadores reconoce que en sus empresas no existe ningún canal o medio para resolver conflictos.
Visto en: UGT Coruña
Saludos
Rolando Becerra Castillo
CGA / Eq. Edición.